domingo, 6 de marzo de 2016

NOTA PERSONAL

Vivo en la incógnita de saber a ciencia cierta, si soy yo o no soy quien pinta, dibuja y escribe la fuerza, la magia y la belleza alucinante del Delta Del Orinoco.
¿Cómo saberlo con certeza? Se muy bien cómo expresarlo a través de mis pinceles y relatos, pero creo que solo soy un instrumento que utilizan los dioses Waraos para marcarnos la persistencia de su presencia a través del tiempo.
Es sentir la realidad de sus mitos y leyendas, es reconocer la riqueza y fuerza espiritual del pueblo Warao. Admirar el erotismo de sus diosas fluviales y esa magia ancestral que el vanidoso hombre botajaro presuntamente “civilizado” ha olvidado.
Una vez más mis manos y mi espíritu son poseídos por la energía de los intangibles y acudo ante la cita creativa al lienzo trazando los simbolos que surgen de la selva, de la humedad profunda de las aguas dulces del lenguaje secreto del aire y la brisa, murmurando secretos a nuestros oídos, el crepitar del fuego sagrado y sus volutas de humo de hongos alucinantes y hiervas hechiceras que dibujan códigos secretos en el viento, y la madre tierra inundada por el llanto de sus hijos se estremece ante el mayor genocidio cometido por los botajaros, contra los pueblos indígenas, en el nombre del presunto “descubrimiento”.
Afortunadamente nuestra madre se renueva. Nos brinda nuevamente el refugio, el alimento y la seguridad que el espíritu necesita para liberarse como las mariposas al solsticio de invierno. Elementos mágicos del pueblo Warao que todavía persisten entre el verdor deltaico donde sortilegios líquidos de la lluvia conversan el lenguaje secreto de los wisiratus.   
Delta del Orinoco lugar sorprendente donde habitan los seres fantásticos y ancestrales que le dan vida a mis creaciones plásticas, cuadernos litográficos, murales de grandes dimensiones. Los pintores, escritores y creadores en general somos capaces de penetrar en la mágica atmosfera de luz que vibra sobre nuestra selva, caños y ríos la cual se vierte sobre nuestras mujeres de pieles aterciopeladas y ojos de culebra de aguas, prisma mágico de colores en los cuales creamos obras de arte cabalgando sobre un danto alado en pos de la belleza encubierta, donde los sueños se hacen realidad y nada es imposible a pesar de la infancia materialista que acosa al hombre actual.
En la Venezuela de hoy en Tucupita, Pedernales, Antonio Diaz, Casacoima y el Delta del Orinoco de siempre, está planteada nuestra autenticidad, nuestra dignidad e identidad cultural como hombres y mujeres de trabajos solidarios comprometidos con las ideas del pensamiento crítico y humanista.
Espero que mi trabajo creativo inspirado sobre los mitos y leyendas del Delta del Orinoco y el pueblo Warao, la serie erótica de las diosas fluviales, afiches, murales sobre la Diosa Kaya, sigan construyendo motivos para la comprensión, justicia y acción que dignamente se merecen las naciones originarias indígenas de Venezuela y del mundo, para contribuir con la justicia, la fraternidad, la libertad y la unificación del continente latinoamericano y del Caribe.  
Me declaro ante Dios y mi patria como un soldado más de las ideas, de las palabras y del pincel. ¡Presente!

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