Vivo en la incógnita de
saber a ciencia cierta, si soy yo o no soy quien pinta, dibuja y escribe la
fuerza, la magia y la belleza alucinante del Delta Del Orinoco.
¿Cómo saberlo con
certeza? Se muy bien cómo expresarlo a través de mis pinceles y relatos, pero
creo que solo soy un instrumento que utilizan los dioses Waraos para marcarnos
la persistencia de su presencia a través del tiempo.
Es sentir la realidad
de sus mitos y leyendas, es reconocer la riqueza y fuerza espiritual del pueblo
Warao. Admirar el erotismo de sus diosas fluviales y esa magia ancestral que el
vanidoso hombre botajaro presuntamente “civilizado” ha olvidado.
Una vez más mis manos y
mi espíritu son poseídos por la energía de los intangibles y acudo ante la cita
creativa al lienzo trazando los simbolos que surgen de la selva, de la humedad
profunda de las aguas dulces del lenguaje secreto del aire y la brisa,
murmurando secretos a nuestros oídos, el crepitar del fuego sagrado y sus
volutas de humo de hongos alucinantes y hiervas hechiceras que dibujan códigos
secretos en el viento, y la madre tierra inundada por el llanto de sus hijos se
estremece ante el mayor genocidio cometido por los botajaros, contra los
pueblos indígenas, en el nombre del presunto “descubrimiento”.
Afortunadamente nuestra
madre se renueva. Nos brinda nuevamente el refugio, el alimento y la seguridad
que el espíritu necesita para liberarse como las mariposas al solsticio de
invierno. Elementos mágicos del pueblo Warao que todavía persisten entre el
verdor deltaico donde sortilegios líquidos de la lluvia conversan el lenguaje
secreto de los wisiratus.
Delta del Orinoco lugar
sorprendente donde habitan los seres fantásticos y ancestrales que le dan vida
a mis creaciones plásticas, cuadernos litográficos, murales de grandes
dimensiones. Los pintores, escritores y creadores en general somos capaces de
penetrar en la mágica atmosfera de luz que vibra sobre nuestra selva, caños y
ríos la cual se vierte sobre nuestras mujeres de pieles aterciopeladas y ojos
de culebra de aguas, prisma mágico de colores en los cuales creamos obras de
arte cabalgando sobre un danto alado en pos de la belleza encubierta, donde los
sueños se hacen realidad y nada es imposible a pesar de la infancia materialista
que acosa al hombre actual.
En la Venezuela de hoy
en Tucupita, Pedernales, Antonio Diaz, Casacoima y el Delta del Orinoco de
siempre, está planteada nuestra autenticidad, nuestra dignidad e identidad
cultural como hombres y mujeres de trabajos solidarios comprometidos con las
ideas del pensamiento crítico y humanista.
Espero que mi trabajo creativo inspirado sobre
los mitos y leyendas del Delta del Orinoco y el pueblo Warao, la serie erótica
de las diosas fluviales, afiches, murales sobre la Diosa Kaya, sigan
construyendo motivos para la comprensión, justicia y acción que dignamente se
merecen las naciones originarias indígenas de Venezuela y del mundo, para
contribuir con la justicia, la fraternidad, la libertad y la unificación del
continente latinoamericano y del Caribe.
Me declaro ante Dios y mi patria como un soldado más de las ideas, de las palabras y del pincel. ¡Presente!
Me declaro ante Dios y mi patria como un soldado más de las ideas, de las palabras y del pincel. ¡Presente!
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